
Adiós a Brad Branson, el pívot que conquistó Madrid y Valencia

El baloncesto nacional despide a una de sus figuras más carismáticas de finales del siglo XX. Brad Branson, exjugador estadounidense nacionalizado español, ha fallecido a los 67 años tras una trayectoria que dejó una huella imborrable en los dos clubes más representativos de su carrera en España: el Real Madrid y el Valencia Basket.
Con su característica polivalencia y un imponente físico de 2,08 metros, el pívot de Illinois fue capaz de dominar las zonas europeas en una época dorada para el deporte de la canasta.
Branson aterrizó en la liga ACB en 1986 de la mano del Real Madrid, tras una etapa formativa en la NBA con Cleveland Cavaliers e Indiana Pacers. En el conjunto blanco, disputó dos temporadas y 100 encuentros oficiales, formando parte de la escuadra que alzó la Copa Korac en 1988.
Su paso por la capital fue breve pero intenso, ganándose el respeto de una afición exigente gracias a su profesionalidad y capacidad de sacrificio, tal y como ha recordado el club madrileño en un comunicado donde expresa sus más profundas condolencias.
Sin embargo, fue en la capital del Turia donde Branson alcanzó la categoría de leyenda eterna. En 1988 se incorporó al ambicioso proyecto del Pamesa Valencia, club que hoy se conoce como Valencia Basket.
Durante seis temporadas consecutivas, el pívot se convirtió en el pilar fundamental sobre el que se cimentó el crecimiento del equipo taronja tras su ascenso a la máxima categoría.
A día de hoy, Branson sigue ostentando récords históricos en la entidad: es el jugador estadounidense con más campañas en el primer equipo y lidera las estadísticas históricas en tapones, canastas de dos puntos y "dobles-dobles".
El impacto de Branson fue más allá de los números. Su integración en la sociedad valenciana fue total, convirtiéndose en un referente para las nuevas generaciones de jugadores.
La ACB ha querido destacar esa "conexión total" con la ciudad, subrayando que su legado no se limitó a las pistas, sino que caló profundamente en el plano personal.
Su hija Natalia, de hecho, llegó a formar parte de la estructura profesional del club, estrechando aún más el vínculo emocional entre la familia Branson y la afición valenciana.
Este fallecimiento coincide con un momento de expansión global del baloncesto español, donde figuras como Branson son recordadas como los pioneros que profesionalizaron la estructura de los clubes actuales.
Su fallecimiento a los 67 años representa la pérdida de un embajador del baloncesto que supo adaptar el estilo americano a la garra del juego europeo, abriendo camino a los muchos talentos extranjeros que llegarían después a las ligas españolas.
Como tributo a su memoria, el Valencia Basket ha anunciado que se guardará un respetuoso minuto de silencio este jueves en el Roig Arena, coincidiendo con el duelo de la competición europea ante el Maccabi Tel Aviv.
Será el último adiós de una grada que nunca olvidará al pívot que, con su entrega bajo los aros, ayudó a colocar a Valencia en el mapa del baloncesto continental. La leyenda de Brad Branson descansará ahora junto a los grandes nombres que hicieron de la liga española una de las mejores del mundo.
Con información de ABC



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