
Escritores españoles se unen contra de la falta regulatoria de la IA
Yusmary CocciaMás de doscientos escritores, entre ellos figuras como Luis Mateo Díez, Antonio Gamoneda, Rosa Montero, José María Merino y Carme Riera, han suscrito un manifiesto que denuncia el "expolio" de sus obras por parte de las grandes plataformas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Grok o Gemini.
El texto 'Por una inteligencia artificial generativa sostenible' fue presentado este martes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid e impulsado por la Conferencia de Asociaciones de Escritores y Escritoras. Su contenido supone la primera gran movilización conjunta del colectivo autoral contra lo que califican como la "canibalización" de sus contenidos y exige tres condiciones básicas que consideran irrenunciables: autorización previa, remuneración justa y transparencia en el uso de libros, artículos y traducciones para el entrenamiento de modelos lingüísticos.
El documento sostiene que utilizar creaciones literarias como materia prima sin consentimiento ni compensación consolida un modelo de negocio "injusto y abusivo", y advierte que "es exactamente lo que han hecho hasta el momento las grandes compañías tecnológicas".
Durante la presentación, el portavoz de la Conferencia y escritor Manuel Rico expresó que"la inteligencia artificial generativa debe construirse sobre bases legales y éticas, y no a costa de expoliar a los creadores". Rico puso como ejemplo el modelo seguido en Noruega, donde se han articulado acuerdos para canalizar compensaciones a través de entidades de gestión, y recordó que en otros países europeos ya se exploran fórmulas similares.
Por su parte, la académica y presidenta de Cedro, Carme Riera, defendió que el marco legislativo actual es "insuficiente" y expuso que "es necesario que la tecnología se desarrolle respetando la base de la creación, que son los derechos de autor. De lo contrario, el progreso tecnológico generará más desigualdad y supondrá un retroceso para nuestra cultura".
El manifiesto también puso el foco en la situación específica de los traductores. Amaya García Gallego, presidenta de la sección de traductores de la Asociación Colegial de Escritores, alertó que sus colegas sufren un doble impacto. Por un lado, los sistemas se entrenan con traducciones publicadas que son obras protegidas; por otro, esas mismas herramientas automáticas se están utilizando ya en negociaciones editoriales como argumento para rebajar tarifas.
Los autores reconocen el potencial de la inteligencia artificial en múltiples ámbitos, incluido el cultural, pero insisten en que "no todo vale". Por ello, anunciaron que solicitarán reuniones con el Ministerio de Cultura y con el Ministerio de Transformación Digital para trasladar su inquietud y reclamar un desarrollo legislativo que garantice la aplicación efectiva de la normativa europea y refuerce la protección de los derechos de autor en España.
Asimismo, piden que los poderes públicos protejan de forma "decidida y transversal" las obras literarias como bienes esenciales para la vertebración cultural y advierten que, si no se fijan reglas claras, se consolidará un modelo de extracción masiva de contenidos sin consentimiento.
Entre los firmantes se encuentran también Ana Merino, David Uclés, Inma Chacón, Lorenzo Silva, Julia Navarro, Javier Sierra, Clara Sánchez, Carlos Fortea, Ana Rossetti y Fanny Rubio, entre otros. Todos ellos coinciden en señalar que este es solo el primer paso de una batalla que apenas comienza.



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