Kevin O’Leary señala los dos negocios de IA con más futuro

El magnate Kevin O'Leary identifica los dos nichos con mayor proyección de crecimiento para nuevos emprendedores: la digitalización de pequeñas empresas y el auge inmobiliario de los centros de procesamiento
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La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una promesa de ciencia ficción para convertirse en el motor económico de la década. En este escenario, Kevin O'Leary, el reconocido inversor y rostro del programa Shark Tank, ha trazado una hoja de ruta para quienes buscan capitalizar esta transición tecnológica.

Según el multimillonario, si hoy tuviera 25 años, no intentaría competir con los gigantes de Silicon Valley, sino que se enfocaría en resolver dos necesidades críticas del mercado actual: la formación corporativa y la infraestructura física de la red.

La primera gran oportunidad reside en la implementación operativa para el sector empresarial.

O'Leary sostiene que existe una brecha masiva entre el potencial de las herramientas de IA y la capacidad real de las compañías para adoptarlas.

"Va a haber una cantidad masiva de personas que quieren usar la IA, pero no saben cómo, por lo que estarán dispuestas a pagar para que les enseñen", afirma el magnate.

Esta visión no apunta a la consultoría tradicional, sino a una labor técnica de integración que permita a los negocios extraer valor real de la automatización en sus procesos diarios.

En el contexto de España, esta oportunidad adquiere una relevancia estratégica. El tejido empresarial nacional está constituido en un 99% por pequeñas y medianas empresas (PYMES).

Con casi tres millones de negocios registrados, la mayoría microempresas y autónomos, la demanda de expertos que puedan "aterrizar" la IA al mundo real es virtualmente infinita.

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Para O'Leary, convertirse en el puente entre la tecnología avanzada y la gestión cotidiana de estas unidades económicas es una de las apuestas más seguras y rentables de la actualidad.

Por otro lado, el empresario identifica una vertiente mucho más tangible: los centros de datos.

La IA requiere una capacidad de procesamiento sin precedentes, lo que está transformando el sector inmobiliario industrial.

O'Leary califica la demanda de estas instalaciones como "insaciable". Aunque reconoce que es un sector con altas barreras de entrada debido a los costes de construcción y suministro energético, lo sitúa como la inversión patrimonial más sólida del futuro próximo, dado que la oferta de estos espacios está muy por debajo de las necesidades globales.

Históricamente, los grandes saltos tecnológicos han favorecido a quienes controlan el acceso y el soporte. Así como la fiebre del oro enriqueció a los vendedores de palas, la era de la IA premiará a quienes faciliten su uso y construyan sus cimientos físicos.

Esta dualidad entre lo digital (servicios) y lo físico (infraestructura) define el nuevo paradigma del éxito financiero según los criterios de rentabilidad de los mayores fondos de inversión.

Finalmente, O'Leary enfatiza que el crecimiento de la IA será exponencial, lo que exige una mentalidad de ejecución rápida. No se trata simplemente de poseer capital, sino de identificar dónde están los cuellos de botella del progreso.

Ya sea integrando chatbots avanzados en una pyme madrileña o invirtiendo en naves industriales preparadas para servidores de alto rendimiento, el mensaje del "Shark" es claro: el pastel de la IA está servido, pero solo para aquellos que sepan posicionarse en las áreas donde la demanda supera con creces a la especialización actual.

Con información de El Economista 

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