
La mujer de la 'kisscam' de Coldplay revela a Oprah que su marido estaba en el concierto

Kristin Cabot, cuya identidad se convirtió en un fenómeno global tras ser captada con su jefe por la cámara de los besos ('kisscam') en un concierto de Coldplay, ha decidido abandonar el ostracismo mediático.
En una entrevista exclusiva concedida al podcast de Oprah Winfrey, la exdirectiva de recursos humanos ha detallado las consecuencias personales y profesionales de un momento que acumuló más de 300.000 millones de visualizaciones en 2025.
Cabot, que se vio obligada a dimitir de la tecnológica Astronomer tras ser grabada abrazando al CEO de la compañía, Andy Byron, ha denunciado cómo las plataformas digitales "se aprovechan del dolor" ajeno.
Sin embargo, el dato más revelador de su testimonio ha sido la confirmación de que su marido, del que ya estaba separada, se encontraba entre los 55.000 asistentes del Gillette Stadium aquella misma noche.
La secuencia, que dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos, mostró a Cabot y Byron intentando ocultarse de los focos mientras el vocalista Chris Martin bromeaba desde el escenario sobre una posible "aventura".
Durante la conversación con Winfrey, Cabot aclaró que su situación sentimental no era la que las redes sociales supusieron.
"Estaba entrando al concierto cuando mi hija me envió un mensaje que decía: ‘¡Qué bien que tú y Andrew estéis en Coldplay!’”, relata la protagonista, quien descubrió en ese instante que su exmarido también asistía al evento.
Pese a la coincidencia, Cabot confiesa que no temió un encuentro fortuito: "Pensé que sería raro si me veía con Andy, pero con 55.000 personas allí, creí que no nos cruzaríamos".
Según Cabot, su entonces pareja estaba al tanto de la estrecha relación profesional y social que mantenía con Byron, por lo que una imagen de ambos no debería haber desencadenado el escándalo que finalmente se produjo.
"Él sabe que trabajábamos juntos, que íbamos a almorzar y a tomar algo. No había problema", asegura.
No obstante, la reacción instintiva de ambos al verse en la pantalla gigante —él escabulléndose y ella dando la espalda a la cámara— alimentó una narrativa de infidelidad que la tildó de "rompehogares" ante la opinión pública mundial.
El precio de la viralidad fue, en palabras de Cabot, "altísimo". Tras el incidente, la exdirectiva no solo perdió su empleo, sino que se enfrentó a una oleada de críticas feroces y amenazas de muerte que afectaron directamente a su entorno familiar.
Cabot insiste en que, mientras el escrutinio digital la condenaba, su círculo íntimo conocía la realidad de su vínculo con el director ejecutivo. Tras el suceso, solicitó formalmente el divorcio y optó por desaparecer de la vida pública para proteger a sus dos hijos.
Este caso se ha convertido en un referente sobre la ética de la privacidad en eventos masivos y el impacto de los algoritmos de recomendación en la vida de personas anónimas.
En 2025, la exposición involuntaria en grandes recintos deportivos y musicales ha generado un debate legal en Estados Unidos sobre el derecho a la propia imagen frente al entretenimiento comercial de las famosas 'kisscams'.
Finalmente, Cabot abordó la situación de Andy Byron, quien ha mantenido un hermetismo absoluto desde que el vídeo se compartiera en TikTok.
Aunque en una declaración previa a The New York Times ella sugirió que el ejecutivo también estaba en proceso de separación, Byron ha sido visto posteriormente con su esposa en diversas ocasiones.
"Esta será mi única entrevista", sentenció Cabot, buscando cerrar un capítulo que define como una explotación tecnológica del infortunio personal.
Con información de Hola.com



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