Mette-Marit de Noruega admite haber sido "manipulada" por Jeffrey Epstein

La princesa Mette-Marit de Noruega rompe su silencio en televisión para aclarar su vínculo con Jeffrey Epstein. Admitió haber caído en una red de "manipulación y engaño" tejida por el magnate estadounidense
Actualidad Sala de redacción
princesa-mette-marit-noruega-entrevista-jeffrey-epstein|Foto: Getty Images
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En una comparecencia televisiva sin precedentes ante la cadena pública NRK, la princesa Mette-Marit de Noruega ha abordado frontalmente la controversia que vincula su pasado con el fallecido Jeffrey Epstein.

Acompañada por el príncipe heredero Haakon, la consorte admitió este viernes haber caído en una red de "manipulación y engaño" tejida por el magnate estadounidense, con quien mantuvo una relación de amistad que hoy califica como un error de juicio profundo.

Durante la entrevista, la princesa subrayó que su desconocimiento sobre las actividades criminales de Epstein fue total en aquel momento, aunque reconoció sentir una gran "rabia" por el hecho de que su presencia pudiera, involuntariamente, haber legitimado la figura de un agresor ante la sociedad.

El relato de la princesa sitúa el inicio de este contacto en el año 2011, mediado por círculos de confianza vinculados a organizaciones internacionales de salud en las que ella colaboraba.

Mette-Marit insistió en que el vínculo fue estrictamente de "camaradería" y nunca de índole íntima. No obstante, nuevas informaciones difundidas recientemente contradicen versiones previas de la Casa Real, sugiriendo que el contacto se extendió hasta 2014, un año después de la fecha en la que ella aseguró haber cortado toda comunicación.

Ante esto, la princesa asumió la responsabilidad por no haber investigado el historial de Epstein con mayor rigor, aunque recalcó que la verdadera compasión debe dirigirse a las víctimas y no a su persona.

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Un punto crítico de la entrevista fue la mención a un correo electrónico de 2011 donde ella misma admitía haber buscado información sobre el millonario en internet, concluyendo que "no tenía buena pinta".

A pesar de este hallazgo temprano, Mette-Marit declaró no recordar con exactitud qué datos encontró hace 15 años, negando rotundamente haber sabido entonces que se trataba de un agresor sexual convicto.

La princesa también tuvo que dar explicaciones sobre una estancia en la residencia de Epstein en Palm Beach en 2013, la cual aceptó bajo la premisa de que la vivienda había sido prestada a un amigo común.

Fue precisamente durante esa visita cuando un comportamiento "inseguro" por parte de Epstein la llevó a contactar a su esposo para manifestar su incomodidad.

Por su parte, el príncipe Haakon intervino para ratificar que la relación de su esposa con el magnate nunca fue un secreto dentro del matrimonio.

El heredero confirmó conocer los encuentros en Estados Unidos e incluso recordó haberse cruzado fortuitamente con Epstein durante unas vacaciones familiares en St. Barths. 

Ambos coincidieron en que el magnate supo aprovecharse de la "buena fe" de la princesa y de los amigos comunes para mantener el acceso a su círculo, una táctica de captación que Mette-Marit ahora identifica como puramente manipuladora y de la cual se arrepiente profundamente.

En la actualidad, la monarquía noruega atraviesa uno de sus períodos más convulsos. A la delicada salud de la princesa, quien padece una fibrosis pulmonar crónica que limita su agenda oficial, se suma la presión mediática por los problemas judiciales de su hijo mayor, Marius Borg, actualmente bajo investigación por un presunto caso de violencia.

Este contexto explica, según la Casa Real, el retraso en ofrecer estas aclaraciones que la opinión pública reclamaba desde que los lazos con el "caso Epstein" volvieron a ocupar los titulares internacionales a principios de este año.

La princesa concluyó su intervención expresando su deseo de que estas revelaciones no socaven la confianza de los ciudadanos en la institución monárquica.

Al calificar como "muy problemático" cualquier gesto que hubiera podido favorecer la imagen pública de Epstein, Mette-Marit cerró un capítulo que ha perseguido a la corona noruega durante un lustro.

Con la mirada puesta en las víctimas, la futura reina de Noruega espera que su testimonio sirva para cerrar una brecha de credibilidad en un momento donde la transparencia se ha vuelto el único salvavidas para la familia real frente a los fantasmas del pasado.

Con información de 20minutos 

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