
Sarah Mullally hace historia: primera mujer en liderar la Iglesia Anglicana en casi 500 años
Yusmary CocciaEn una ceremonia celebrada en la Catedral de Canterbury, Sarah Mullally fue instalada oficialmente como la arzobispa número 106, rompiendo la tradición de un arzobispo hombre que se mantenía desde la fundación de la Iglesia de Inglaterra en la década de 1530. Este acto se realizó ante casi 2.000 asistentes, entre los que se encontraban miembros de la familia real, el primer ministro y otros dignatarios
Mullally, quien hasta ahora ejercía como obispa de Londres, se convierte así en la jefa espiritual de la Iglesia anglicana a nivel mundial y ocupará un escaño en la Cámara de los Lores del Parlamento británico, desde donde participará en debates clave sobre política pública y libertad religiosa. En sus primeras palabras tras su confirmación manifestó que, aunque el cargo representa una "enorme responsabilidad", siente "paz y confianza en que Dios la guiará".
El arzobispado había permanecido vacante durante casi un año, luego de que el predecesor de Mullally, Justin Welby, presentara su dimisión en medio de un escándalo que conmocionó al Reino Unido. Una revisión independiente concluyó que Welby no denunció formalmente a la policía en 2013 a John Smyth, un abusador serial vinculado a la Iglesia, lo que, según el informe, podría haber permitido llevarlo ante la justicia.
La crisis generó fuertes llamados a reformar la institución, cuyo cabeza nominal es el rey Carlos III. Al asumir, Mullally hizo referencia al complejo clima actual y expresó "hoy en día, en todo nuestro país, nos enfrentamos a complejas cuestiones morales y políticas. El derecho de las personas con enfermedades terminales a acabar con su vida. Nuestra respuesta a las personas que huyen de la guerra y la persecución... También las presiones sobre las comunidades que han sido ignoradas y subestimadas".
No es la primera vez que Mullally ocupa un lugar por primera vez. Antes de ordenarse sacerdote, fue la jefa de enfermería más joven en la historia de Inglaterra en 1999. Se ordenó en 2002, en una institución que solo permite el sacerdocio femenino desde mediados de los años 90, y que recién en 2014 autorizó la ordenación de mujeres como obispas, tras años de disputas internas.
A pesar de los avances, aún existen sectores dentro de la alta jerarquía eclesiástica que se oponen abiertamente a la participación femenina en el sacerdocio. Analistas señalan que la edad de jubilación obligatoria para el cargo, 70 años, llevó a que Mullally no fuera considerada inicialmente entre las principales candidatas, lo que hace aún más significativo su nombramiento histórico.
En su anterior cargo como obispa de Londres, Mullally presidió el órgano que orientó la decisión de la Iglesia de Inglaterra de permitir la bendición de matrimonios entre personas del mismo sexo, un avance que calificó como "un momento de esperanza para la Iglesia", aunque reconoció las profundas divisiones internas.
En los próximos meses, su rol en la Cámara de los Lores la llevará a posicionarse sobre el proyecto de ley de muerte asistida que se debate actualmente en el Parlamento. Mullally ya ha manifestado su oposición y explicó que la legislación "pone en riesgo a las personas vulnerables y, en su lugar, (se debería) trabajar para mejorar la financiación y el acceso a los servicios de cuidados paliativos".
La Iglesia de Inglaterra cuenta con unos 20 millones de miembros bautizados, aunque la asistencia regular ronda el millón de fieles, según cifras de 2022.


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