Cómo enseñar a los niños a detectar la inteligencia emocional, según psicólogos

Para lograr detectar esta habilidad de gestión en los infantes se debe confiar en un psicólogo que realice pruebas pertinentes de identificación. Una vez que los infantes adquieren estas herramientas, pueden tener mayor probabilidad de dirigirse adecuadamente a otros, disminuir el bullying, valorarse, entre otros aspectos

Salud y Bienestar Valentina Rodríguez

El hombre desde una edad temprana aprende a cómo relacionarse con el mundo que le rodea, identificando y dándole un nombre a toda aquella experiencia que vive para asentar su base de reconocimiento y accionar, dándole herramientas para lidiar con aquellos inconvenientes que se presentan a lo largo de su vida.

Parte de estas enseñanzas vienen dadas por su crianza gracias a sus progenitores, autoridades escolares o por su entorno, por lo que tiene diversas fuentes de aprendizaje que de una manera u otra forman el carácter inicial que determinará muchos ámbitos de su adolescencia y adultez. 

De no contar con las herramientas adecuadas, su desarrollo se ve afectado enormemente creando un adulto que apenas sabe relacionarse y reconocer qué sucede en su mundo interno como externo; una de esas herramientas que se requiere para un óptimo desarrollo se denomina como inteligencia emocional.

Contar con inteligencia emocional desde una edad temprana permitirá que el niño, adolescente o adulto, pueda relacionarse con el mundo de la mejor forma, teniendo la percepción de las elecciones que toma para su vida y cómo esto puede afectar tanto a su mundo interno como al externo que lo rodea. 

¿Qué es la inteligencia emocional?

Suele reconocerse como una habilidad de agudeza, definiéndose como la gestión, descubrimiento y comprensión en el sentir del individuo o lo que percibe en los demás, siendo una capacidad que se desarrolla desde la niñez para que, durante su desarrollo hacia la adultez, impacte positivamente en su conducta, reacción y respuesta ante todo tipo de estímulos o interacciones.

Incluso, afecta indirectamente a la autoestima de cada persona gracias a su gestión efectiva de emociones y la socialización que puede tener una persona con posibilidades altas de la exploración de los sentimientos.

La habilidad de distinguir cómo una persona se siente no solo ayudará al desarrollo de la empatía, sino también a responder positivamente, aprendiendo a ponerle nombre a las emociones y gestionándolas para su aprendizaje o superación. Al no distinguir los sentimientos que aquejan al individuo, se podría acarrear frustración, mala comunicación y la gestión destructiva en los vínculos creados.

Aunque esta habilidad pueda desarrollarse durante la adolescencia o la adultez, lo ideal es que pueda aprenderse desde la niñez para que sea más fácil y efectivo su enfrentamiento a las dificultades que se le presentarán.

Inteligencia emocional

Foto: Cottonbro studio

Para lograr detectar esta habilidad de gestión en los infantes se debe confiar en un psicólogo que realice pruebas pertinentes de identificación como lo pueden ser: entrevistas con el individuo, evaluaciones como inventario de inteligencia emocional BarOn-On (EQ-i:YV), Test de Mesquite (MSCEIT) y el inventario de inteligencia emocional infantil (MEI), el historial de este o tareas que se realicen bajo supervisión que estimulen la conducta.

De acuerdo a los modelos expuestos en 1990 por psicólogos como Peter Salovey y John Mayer, se puede estudiar esta habilidad apoyándose en las observaciones con respecto a la percepción emocional, su uso, gestión y la comprensión presente en el sujeto.

*Lee también: Cómo desarrollar habilidades emocionales para una vida plena

Otras observaciones que pueden realizarse sin la aplicación de estos exámenes tienen que ver con que el infante pueda nombrar correctamente a las emociones y decirlas en el momento adecuado, sepa de dónde se originan dichas emociones, que muestre empatía y compasión, se adapte a los cambios, muestre una adecuada gestión del estrés, etcétera.

Además de mostrar todos estos comportamientos, lo ideal es que pueda ser avalado por un profesional de la salud mental que pueda guiar los pasos de los progenitores con respecto al progreso y evolución del infante en su comportamiento, autoestima y, de una u otra forma, su bienestar integral.

Inteligencia emocional  1Foto: Thirdman       

¿Cómo incentivar el desarrollo de la inteligencia emocional?

Para procurar un espacio adecuado para el desarrollo del sentir junto con valores relevantes y necesarios para relacionarse con el mundo, es necesario que desde su hogar se enfrente a situaciones diarias que lo hagan ser consciente de las herramientas que tiene a su disposición para enfrentarse tanto a las dificultades como a las oportunidades.

Dicho espacio a adaptar para las necesidades en su desarrollo se basan en:

1.      Dar tiempo de calidad para el afecto y para atender los requerimientos en el sentir del infante, palabras de motivación, afecto físico y afirmaciones que ayuden a acrecentar su autoestima. 

2.      Establecer retos acordes a su edad para que pueda superarlos, ya sea practicar la paciencia con respecto a un evento, alguna tarea diaria del hogar o alguna actividad creativa, le permitirá confiar en sí mismo para cumplir con objetivos claros y aprenderá positivamente a trabajar en sus emociones.

3.      La socialización con infantes contemporáneos a su edad le permitirá saber cómo dirigirse a otros, además de aprender al instante a explorar y moderar sus emociones ante la interacción negativa o positiva que se pueda generar desde el respeto y la compasión.

4.      Descubrir cuáles son las señales físicas que se relacionan con las emociones que surgen en el momento le permitirá saber cómo reconocer cada sentir  adecuadamente.

5.      Reconociendo las emociones se aprende la regulación de las mismas a través de ejercicios de respiración o de concentración para relajar el cuerpo, la mente y dar espacio a la calma una vez se ha liberado dicha emoción fuera del cuerpo.

6.      Corregir los comportamientos de forma positiva a través de la explicación en vez del castigo, de esta forma existe una mayor probabilidad de que el infante muestre un accionar a la par de una inteligencia emocional desarrollada.

Inteligencia emocional  2Foto: Kindel Media

Así como estas recomendaciones, existen muchas más que retarán al infante y a los progenitores a desarrollar habilidades, destrezas y conocimiento en el tema, partiendo de un accionar que incluye el respeto, la empatía y la oportunidad de una autonomía óptima, sea para los padres o el hijo. 

Conociendo todo s estos aspectos, el infante tiene mayor probabilidad de dirigirse adecuadamente a otros, que se disminuya el bullying, pueda valorarse y valorar positivamente a los demás y crecer en un espacio en el que pueda brindar las mismas oportunidades a otros.

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