La caída final de Andrés: nuevas filtraciones Epstein hunden al ex príncipe británico

Nuevas desclasificaciones del caso Epstein revelan imágenes, correos y documentos que profundizan la caída definitiva del príncipe Andrés, ahora Andrew Mountbatten-Windsor, sellando su ruptura total con la corona británica y reavivando el escrutinio sobre su vínculo con el financiero

Actualidad Clara Suárez
Jeffrey Epstein y el expríncipe Andrew
Jeffrey Epstein y el expríncipe Andrew El flujo constante de material gráfico ha terminado de arruinar la reputación del expríncipe con nuevas imágenes incluidas en los archivos desclasificados recientemente por el Departamento de Justicia de EEUU

Cada vez que un tribunal ordena la desclasificación de nuevos documentos —un proceso que alcanzó su punto más intenso entre finales de 2025 y principios de 2026, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos liberó más de tres millones de archivos relacionados con Jeffrey Epstein— la tierra vuelve a temblar bajo los pies de la élite global. 

El peligro de Epstein muerto es su silencio selectivo, roto solo por los testimonios de las sobrevivientes que, con una valentía inquebrantable, han ido recuperando sus voces. Para los implicados, los que por alguna razón lo conocieron, trataron socialmente o hicieron negocios con él, su nombre es una mancha indeleble; no importa cuántas donaciones hagan o cuánto silencio compren, su conexión con el “Lolita Express” es un estigma capaz de destruir legados construidos durante décadas. 

El vínculo entre el príncipe Andrés y Jeffrey Epstein se ha convertido en uno de los capítulos más oscuros y destructivos para la monarquía británica contemporánea. Lo que comenzó a finales de los años noventa como una relación de conveniencia social, facilitada por Ghislaine Maxwell, terminó por dinamitar el prestigio del hijo predilecto de la reina Isabel II.

A través de los años, su amistad con el financiero estadounidense no fue solo una cuestión de círculos compartidos, sino de una cercanía documentada en múltiples propiedades de Epstein: desde su mansión en Nueva York hasta su isla privada en el Caribe, donde testigos y víctimas situaron al entonces príncipe en situaciones comprometedoras.

La amistad que dejó a Andrés sin el apoyo de la corona británica

Las consecuencias para Andrés en el Reino Unido han sido devastadoras y sin precedentes para un miembro de su rango. El punto de quiebre definitivo llegó después de su desastrosa entrevista con la BBC en 2019, donde su falta de empatía hacia las víctimas y sus explicaciones inverosímiles desencadenaron una indignación generalizada.

A finales de 2025, su caída alcanzó el punto final: el rey Carlos III le retiró formalmente el derecho a utilizar el título de “príncipe”, sus honores militares y su histórica residencia Royal Lodge, obligándolo a trasladarse a un alojamiento privado alternativo.  Hoy, se le conoce simplemente como Andrew Mountbatten-Windsor, un ciudadano privado apartado de cualquier función pública o beneficio de la corona. 

El flujo constante de material gráfico ha terminado de arruinar su reputación. A la famosa fotografía junto a Virginia Giuffre en Londres se suman ahora nuevas imágenes incluidas en los archivos desclasificados recientemente por el Departamento de Justicia, publicadas entre diciembre de 2025 y febrero de 2026.

Estas imágenes muestran a un hombre que parece ser el expríncipe en entornos informales dentro de propiedades relacionadas con Epstein, aunque en muchos casos las fechas y el contexto exacto no están claros, según medios que han analizado la filtración.

Asimismo, entre los millones de documentos liberados se han identificado correos electrónicos dirigidos a Epstein por alguien identificado como “The Duke”, pero sin que se haya verificado públicamente que incluyeran invitaciones a cenas privadas en Buckingham Palace. Por ello, esta parte ha sido matizada para ajustarse a lo que realmente consta en el material liberado. 

Para la sociedad británica, el caso del príncipe Andrés representa el derrumbe de una época de impunidad real. Que el Palacio de Buckingham haya tenido que actuar con una firmeza nunca antes vista —incluso después de que Andrés pagara una suma millonaria para evitar un juicio por abuso sexual— revela que la sombra de Epstein es demasiado larga para ser ignorada.

Cada nueva revelación, y cada fotografía que emerge de los archivos judiciales, no solo debilita su figura, sino que sigue poniendo a prueba la capacidad de la monarquía para sobrevivir a un escándalo que parece no tener fin.

Se salvó de la cárcel pero no del repudio

El acuerdo extrajudicial que el príncipe Andrés alcanzó con Virginia Giuffre en febrero de 2022 marcó el clímax de su caída pública, convirtiéndose en el documento que, paradójicamente, lo salvó de la cárcel pero lo condenó al ostracismo eterno.

Tras meses de una defensa agresiva en la que su equipo legal intentó desacreditar a Giuffre y cuestionar la jurisdicción de los tribunales estadounidenses, Andrés optó por una salida económica justo antes de que comenzara la fase de declaración jurada, en la que habría tenido que responder bajo juramento por su relación con Epstein.

Aunque la cifra exacta nunca se ha revelado oficialmente, diversas fuentes cercanas al proceso estimaron el pago en torno a 12 millones de libras esterlinas, incluyendo una contribución a la organización benéfica de Giuffre en apoyo a víctimas de abuso.

El acuerdo fue un movimiento estratégico para evitar que el escándalo empañara el Jubileo de Platino de la reina Isabel II. Sin embargo, para la opinión pública, el pago no representó un gesto de empatía, sino más bien una admisión implícita de culpabilidad que la institución ya no podía seguir disimulando.

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