
El ‘conseguidor’ de modelos de Jeffrey Epstein en Barcelona

La red de influencias y abusos de Jeffrey Epstein extendió sus ramificaciones de forma estable por la capital catalana, según consta en la reciente desclasificación de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos (EEUU), de acuerdo con una publicación del diario La Vanguardia.
Estos archivos federales sacan a la luz la figura de Daniel Siad, un "conseguidor" de confianza y ciudadano de origen francoargelino que se estableció en Barcelona hacia el año 2016 con la misión de suministrar jóvenes al financiero.
Siad aprovechaba su supuesta cercanía con la élite social y el mundo de la moda para identificar víctimas y alimentar el círculo de explotación del pederasta neoyorquino.
El intercambio de comunicaciones interceptadas por el FBI detalla un patrón de actuación sistemático y deshumanizado. El colaborador local se encargaba de localizar a las jóvenes y enviaba fotografías a Epstein para que este validara su apariencia física antes de autorizar cualquier movimiento.
Los documentos reflejan la naturaleza depredadora de Epstein, quien desde su posición de poder exigía videollamadas de contenido sexual y emitía juicios denigrantes sobre el físico de las mujeres, llegando a sugerir en sus mensajes que algunas debían someterse a cirugías estéticas para cumplir con sus estándares.
Desde su llegada a Barcelona, tras residir en París, Siad se integró en el tejido social barcelonés, describiendo a la ciudad en sus correos electrónicos como un enclave estratégico, "lleno de vida" y con una afluencia masiva de turistas y aspirantes a modelos de todo el mundo.
Utilizó como fachada su relación con dos agencias de modelos locales gestionadas por antiguos conocidos, transformando incluso su propio apartamento de 35 metros cuadrados en un centro de recepción para las jóvenes antes de enviarlas al entorno del magnate fallecido en 2019.
Las investigaciones del Departamento de Justicia detallan que los pagos por estos servicios de captación se gestionaban a través de una cuenta bancaria en Dubái.
Los archivos sugieren que el control de la organización sobre las víctimas comenzaba en el entorno digital; el financiero forzaba a las jóvenes a realizar actos degradantes frente a la cámara bajo la promesa de beneficios económicos o una supuesta proyección profesional en la industria de la moda, un sector que el propio Siad conocía y utilizaba para generar falsas expectativas.
La desclasificación de estos miles de folios forma parte del proceso judicial de transparencia tras el cierre del caso Epstein en Estados Unidos. La información contenida en estos registros está permitiendo reconstruir las bases logísticas internacionales que el magnate mantuvo en ciudades europeas como Barcelona, París o Marrakech, operando a menudo bajo la cobertura de negocios aparentemente legítimos vinculados al lujo y la moda.
La labor de Daniel Siad trascendía las fronteras españolas. Los documentos revelan una trayectoria itinerante que incluía misiones en Cuba, donde pretendía establecer una sucursal de captación, así como incursiones en Marruecos y diversos puntos de Europa del Este.
Ya en el año 2009, mucho antes de radicarse en España, este colaborador solicitaba fondos a Epstein para financiar viajes a Eslovaquia y Budapest con el objetivo de audicionar a decenas de modelos.
Estas evidencias confirman que la red de Epstein operaba con una maquinaria de captación global perfectamente coordinada y con una presencia sólida en el sur de Europa.
Con información de La Vanguardia




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