Felipe de Edimburgo vivió con cáncer de páncreas durante ocho años

La longevidad del duque de Edimburgo, quien falleció en abril de 2021 a escasos meses de cumplir el centenario, escondía un secreto médico que ahora sale a la luz. Una nueva biografía revela que el marido de Isabel II fue diagnosticado en 2013 con un tumor inoperable
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principe-felipe-edimburgo-isabel-ii-jardines-windsor-ultimos-dias-salud|Foto: Getty Images
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Según la biografía Queen Elizabeth II, escrita por Hugo Vickers y serializada por el Mail on Sunday, al príncipe Felipe, quien falleció en abril de 2021, se le diagnosticó un cáncer de páncreas inoperable en junio de 2013, vivió con esta enfermedad durante casi ocho años antes de su muerte. 

Este hallazgo médico se produjo durante una intervención exploratoria en la London Clinic, tras detectarse una "sombra" sospechosa en su abdomen.

A pesar de la agresividad estadística de esta enfermedad, el consorte de la reina Isabel II logró convivir con la patología durante casi una década, desafiando los pronósticos clínicos más conservadores.

El diagnóstico se mantuvo bajo estricto secreto oficial, permitiendo que el certificado de defunción del padre de Carlos III citara la "vejez" como causa principal del deceso.

Sin embargo, los detalles revelados por Vickers describen una lucha silenciosa que comenzó con su hospitalización en 2011 por una obstrucción coronaria y que culminó en la cirugía abdominal de 2013, cuya naturaleza exacta se desconocía hasta hoy.

La supervivencia del príncipe resulta extraordinaria si se considera que, según diversos colectivos científicos, solo el 5% de los pacientes con este tipo de tumor superan el umbral de los cinco años tras el diagnóstico, una cifra que Felipe de Edimburgo duplicó con creces.

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El libro también ofrece una mirada íntima a la última noche del duque en el Castillo de Windsor. En un último gesto de independencia, Felipe se habría escabullido del personal de enfermería utilizando su andador para servirse una cerveza en uno de los salones reales.

Al amanecer, tras bañarse y manifestar que no se sentía bien, falleció en paz. Esta autonomía final marcó el cierre de una vida dedicada al servicio, cuatro años después de haber renunciado formalmente a sus deberes públicos en 2017, momento en el que su estado de salud empezó a generar rumores de tal magnitud que el Gobierno británico llegó a contemplar el aplazamiento de elecciones generales ante su posible fallecimiento en 2019.

La gestión de la salud de los miembros de la Corona británica siempre ha oscilado entre la transparencia y el derecho a la privacidad. Durante años, el Palacio de Buckingham justificó las ausencias del duque como "medidas de precaución" o chequeos rutinarios.

Esta revelación sobre el cáncer de páncreas añade una nueva capa de resiliencia a la figura de Felipe de Edimburgo, quien, a pesar del dolor y el tratamiento, mantuvo su papel de "roca" para la reina Isabel II en una etapa donde ambos atravesaban ya su declive físico final en la primavera de 2021.

La soberana, que estuvo casada con él durante 73 años, no estuvo presente en el instante preciso de su muerte, un hecho que, según fuentes cercanas, le causó una profunda pesadumbre.

En sus últimos días, la pareja compartía momentos de quietud en los jardines de Windsor bajo el sol primaveral, con el príncipe en silla de ruedas y la reina a su lado.

Esta nueva información transforma la percepción de aquellos meses finales, mostrando a un hombre que no solo lidiaba con el peso de los años, sino con una patología crónica que solo su círculo más íntimo y su indomable voluntad lograron mantener en la penumbra informativa hasta ahora.

Con información de La Vanguardia 

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