
CIS: uno de cada cuatro adultos en España no tuvo relaciones sexuales en el último año

De acuerdo con los datos extraídos de la reciente encuesta sobre sexualidad del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 24,6% de los adultos —es decir, uno de cada cuatro— afirma no haber mantenido relaciones sexuales en los últimos 12 meses.
Este fenómeno, que algunos analistas ya califican como una "sequía sexual", no solo responde a factores biológicos, sino a un cambio profundo en las prioridades y el interés de la ciudadanía, donde la falta de deseo se erige como el principal motivo de este parón.
El informe, realizado sobre una muestra de 4.009 entrevistas, desglosa los motivos detrás de este volumen de inactividad con una precisión quirúrgica.
El factor determinante, con un 16,3%, es la falta de interés o deseo sexual, una cifra que supera a otras causas tradicionalmente dominantes como la viudedad (13,5%) o los problemas de salud propios o de la pareja (11,2%).
Según recoge Infobae España, este desinterés sugiere un agotamiento del modelo de sexualidad convencional frente a otras formas de satisfacción o, simplemente, una priorización de la libertad individual sobre la vida en pareja.
La edad juega un papel crucial en esta radiografía de la inactividad. Los datos del CIS muestran una curva ascendente clara: mientras que la mayoría de la población joven y adulta (el 75,1%) sí mantuvo relaciones en el último año, la cifra cae drásticamente al avanzar en la pirámide poblacional.
La inactividad alcanza al 42% entre los 65 y 74 años, y se dispara hasta el 71% en los mayores de 75 años, según el CIS.
No obstante, el estudio subraya que, incluso en edades más tempranas, la falta de una pareja estable es un obstáculo que deja fuera de la actividad sexual a un segmento importante de adultos solteros o divorciados.
Paradójicamente, esta falta de contacto físico humano convive con una industria erótica en auge. El 58,5% de los españoles admite haber utilizado productos eróticos, principalmente por curiosidad o para mejorar su satisfacción personal.
Como detalla El Observador, el uso de lubricantes (93%) y juguetes sexuales (75,8%) se ha normalizado tanto que el 56,7% de la población considera que estos elementos enriquecen su vida privada.
Esta tendencia sugiere que una parte de la población española está sustituyendo o complementando el sexo tradicional por experiencias individuales o asistidas por accesorios, buscando el placer sin depender estrictamente de otro individuo.
Contexto sociológico y demográfico
El aumento de la inactividad sexual en España no puede desligarse del envejecimiento de su población y del cambio en los hábitos de convivencia.
Con una esperanza de vida de las más altas del mundo, las situaciones de salud y la soledad no deseada influyen directamente en las estadísticas del CIS.
Sin embargo, la irrupción del "desinterés" como causa principal en edades no tan avanzadas abre un debate sobre el impacto del estrés, la precariedad laboral y el consumo excesivo de contenidos digitales en la libido nacional, factores que parecen estar desplazando el encuentro físico a un plano secundario.
En definitiva, la España de 2026 presenta una realidad íntima de dos velocidades. Por un lado, una mayoría que mantiene su actividad y explora nuevas formas de erotismo a través de la tecnología y los complementos; por otro, un 25% de la población que, por falta de ganas, salud o compañía, ha desconectado de la vida sexual activa.
Estos datos del CIS invitan a repensar si el bienestar emocional de los españoles está realmente ligado a la frecuencia sexual, o si la sociedad se encamina hacia un modelo de relaciones más afectivas que físicas, donde el sexo ha dejado de ser el motor indispensable de la felicidad individual.





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