
El plan frustrado de Sarah Ferguson para clonar los corgis de Isabel II

Según revela el diario británico Mail on Sunday, que recoge ABC, Sarah Ferguson estuvo involucrada en las fases iniciales de un proyecto para clonar a los últimos corgis de la reina Isabel II, Muick y Fergus.
El plan, que habría tenido lugar apenas ocho meses después del fallecimiento de la Reina, contemplaba el viaje de los canes a Estados Unidos para iniciar un proceso de reproducción genética cuya descendencia sería posteriormente comercializada.
Esta iniciativa iba a estar vinculada a un espacio televisivo donde la exduquesa de York lidiaría con el protocolo real y sus propias urgencias financieras, un extremo que su equipo de comunicación se ha apresurado a matizar.
La devoción de Isabel II por los corgis fue una constante que marcó sus 70 años de reinado, una tradición que se inició con Susan, el regalo de su padre por su 18 cumpleaños.
Tras la muerte de la monarca, la custodia de los últimos ejemplares recayó en el expríncipe Andrés y su exesposa, Sarah Ferguson.
Sin embargo, la propuesta de Halcyon Studios —productora con la que se iniciaron los contactos— planteaba un escenario controvertido: utilizar la genética de los perros reales como eje de un negocio millonario.
El resumen del proyecto, al que ha tenido acceso la prensa británica, sugería que Ferguson se encontraba en una situación económica delicada y buscaba en esta "audaz aventura genética" una vía de ingresos alternativa.
El programa pretendía documentar no solo el proceso científico de la clonación, legal en territorio estadounidense, sino también la tensa relación de "Fergie" con el Palacio de Buckingham tras el despojo de títulos de su exmarido.
No obstante, un portavoz oficial de la exduquesa ha salido al paso de las informaciones asegurando que ella "nunca tuvo la intención de sacar provecho económico" de los animales.
Según esta versión, aunque existieron conversaciones orquestadas por terceros, Ferguson decidió retirarse del proyecto por voluntad propia, argumentando que su entusiasmo inicial fue malinterpretado y que su interés por los programas caninos es una faceta profesional que desarrolla desde hace años.
En el entorno de la Casa Real, la noticia ha sido recibida con cautela, especialmente tras el reciente anuncio de que los corgis permanecerán con la familia tras el desalojo de la pareja de Royal Lodge.
La gestión de la marca personal de los miembros no activos de la familia real británica es uno de los mayores desafíos para el reinado de Carlos III.
Mientras que la línea principal mantiene un perfil institucional sobrio, figuras periféricas como Sarah Ferguson operan en un mercado comercial donde la vinculación con el legado de Isabel II posee un valor incalculable.
Este episodio subraya la fragilidad de la posición de los Windsor que no forman parte del núcleo duro de "La Firma".
La mudanza forzosa de Andrés y Sarah de sus residencias oficiales añade una presión adicional que, en ocasiones, deriva en propuestas mediáticas de dudosa ética protocolaria.
Aunque el plan de clonación ha quedado finalmente en el cajón de los proyectos fallidos, la filtración de estos documentos confirma que la herencia emocional de Isabel II sigue siendo un activo codiciado en la industria del entretenimiento global, a menudo a espaldas de la voluntad de austeridad que intenta imponer el actual monarca.
Con información de ABC



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