Veto en Windsor: Beatriz y Eugenia de York fuera de la misa de Pascua real

Las hijas del expríncipe Andrés desaparecen de la liturgia oficial en Windsor tras los escándalos del exduque por el caso Epstein, en un intento de la Corona por blindar la imagen de la institución ante la opinión pública internacional
Actualidad Sala de redacción
beatriz-y-eugenia-de-york-veto-familia-real-britanica-pascua|Foto: GTRES
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La estrategia de "limpieza" institucional emprendida por el rey Carlos III ha alcanzado un nuevo y significativo hito. Las princesas Beatriz y Eugenia de York, hijas del expríncipe Andrés, han sido excluidas de la tradicional misa de Pascua que la Familia Real celebrará este domingo en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor.

Esta ausencia, confirmada por fuentes cercanas al Palacio de Buckingham, supone un endurecimiento en la línea de demarcación que el monarca ha trazado entre los miembros activos de "La Firma" y aquellos cuyo entorno directo proyecta sombras sobre la reputación de la Corona británica.

La decisión de apartar a las nietas de Isabel II del foco mediático no es casual. Se produce en un contexto de máxima tensión tras la detención del exduque de York el pasado febrero, acusado de presuntas conductas inapropiadas en el ejercicio de cargos públicos.

Las nuevas investigaciones judiciales sugieren que el hermano menor del Rey habría filtrado información gubernamental confidencial al magnate Jeffrey Epstein durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido.

Este nuevo capítulo de la trama Epstein ha reabierto heridas que Buckingham consideraba, si no cerradas, al menos bajo control tras el millonario acuerdo extrajudicial de Andrés con Virginia Giuffre en 2022.

Aunque las hermanas York conservan su tratamiento de Altezas Reales, su presencia en la agenda oficial ha quedado reducida a la mínima expresión. Fuentes de la prensa británica sostienen que el veto para esta Pascua ha sido una decisión consensuada para evitar que la atención de la prensa internacional se desvíe hacia los procesos judiciales del expríncipe. 

princesas-beatriz-y-eugenia-de-york-excluidas-evento-ascot-buckingham|Foto: GTRES Veto real en Ascot: Beatriz y Eugenia de York fuera por el caso Epstein

Con Carlos III presidiendo la ceremonia junto a la reina Camila y los príncipes de Gales, la prioridad absoluta es proyectar una imagen de estabilidad y unidad, valores que se ven comprometidos cada vez que el apellido York aparece en la escaleta de los actos reales.

A pesar de que Beatriz y Eugenia han intentado labrarse un perfil propio —la primera en el sector de la inversión tecnológica y la segunda en el mercado artístico entre Londres y Portugal—, los documentos judiciales de Estados Unidos siguen siendo un lastre.

Archivos recientes mencionan de forma tangencial un viaje que ambas realizaron a suelo estadounidense en 2009 junto a su madre, Sarah Ferguson, poco después de que Epstein cumpliera su primera condena por delitos sexuales.

Aunque no existe ninguna acusación de irregularidad contra ellas, la mera mención de sus nombres en ese contexto es suficiente para que el equipo de asesores del Rey recomiende su proscripción temporal.

Desde su proclamación, Carlos III ha impulsado una "monarquía reducida" (slimmed-down monarchy), un modelo que no solo busca la eficiencia económica, sino también la protección ética de la institución.

Este protocolo dictamina que solo los miembros que trabajan a tiempo completo para la Corona y mantienen una trayectoria impecable deben representar a la monarquía en eventos de alto impacto litúrgico y mediático.

Desde el Palacio de Buckingham se ha intentado matizar la gravedad del desplazamiento, calificándolo como un "gesto prudente" y no como una ruptura definitiva.

Insisten en que la relación personal de las princesas con el monarca y sus primos, los príncipes Guillermo y Harry, sigue siendo de absoluta cordialidad.

Sin embargo, el mensaje político es nítido: mientras la sombra del expríncipe Andrés siga planeando sobre los tribunales, sus hijas deberán conformarse con una vida privada alejada de los muros de Windsor, confirmando que, en la era de Carlos III, la supervivencia de la institución prima sobre los lazos de sangre.

Con información de El Español 

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