
Borrasca Marta: alerta naranja en Andalucía y 10 ríos vigilados en Galicia

El rastro de inestabilidad dejado por la borrasca Marta no da tregua a la península. La entrada sucesiva de frentes por el Atlántico ha configurado un inicio de semana crítico, especialmente para el cuadrante suroccidental y el noroeste del país.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha elevado el aviso a nivel naranja en Andalucía ante la previsión de lluvias torrenciales que podrían superar los 100 litros por metro cuadrado en apenas doce horas, con especial incidencia en enclaves como Grazalema, en Cádiz.
Simultáneamente, otras cinco comunidades y la ciudad autónoma de Ceuta permanecen bajo vigilancia amarilla por una combinación de viento, oleaje y fenómenos de deshielo.
La gravedad de la situación ha obligado a mantener la suspensión de la actividad lectiva en 96 centros educativos andaluces, a pesar de que la jornada ofrece breves períodos de calma.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha iniciado este lunes una gira de inspección por las provincias de Granada y Jaén, las más castigadas por la borrasca precedente, Leonardo.
Aquel fenómeno dejó un balance desolador: miles de evacuados, infraestructuras ferroviarias interrumpidas y municipios como Grazalema desalojados íntegramente ante el peligro inminente de colapso de terreno y derrumbes de estructuras.
Andalucía promete "no escatimar recursos"
Ante el impacto económico y social, el Ejecutivo autonómico ha anunciado la puesta en marcha de una estrategia de emergencia.
"No vamos a escatimar ningún recurso para compensar unas pérdidas que ya calculamos millonarias", declaró Carolina España, consejera de Economía y Hacienda, durante su visita al Puesto de Mando Avanzado de Lora del Río.
La portavoz de la Junta enfatizó que, aunque la intensidad de las precipitaciones haya disminuido ligeramente, la vigilancia sobre el cauce de los ríos debe ser constante para evitar nuevas tragedias.
Vigilancia sobre 10 ríos
En el extremo norte, la preocupación se traslada a la gestión hídrica. La Xunta de Galicia mantiene activo el Plan Inungal en fase de preemergencia, monitorizando con especial atención 10 ríos que amenazan con desbordarse.
En A Coruña, los focos se centran en el Mero, Valiñas, Barcés y Tambre; mientras que en Pontevedra y Ourense, cauces como el Lérez y el Miño mantienen niveles preocupantes. La Confederación Hidrográfica Miño-Sil ha reportado que, aunque no hay umbrales rojos, los ríos Miño y Limia transcurren en nivel naranja, lo que obliga a un control riguroso de las presas.
Contexto: Este episodio de borrascas encadenadas se enmarca en un patrón meteorológico de "tren de borrascas" atlánticas. La saturación de los suelos tras el paso previo de Leonardo y la alta capacidad de los embalses complican la absorción de nuevos frentes, elevando el riesgo de inundaciones repentinas incluso con lluvias moderadas, ya que el terreno ha perdido su capacidad de filtración.
Precisamente, la gestión de los embalses se ha convertido en una tarea de equilibrismo hidráulico. Muchas presas gestionadas por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil rozan el 90 % de su capacidad total.
Infraestructuras como la de Velle, en Ourense, están realizando desembalses preventivos con caudales de salida superiores a los 1.400 metros cúbicos por segundo, una medida necesaria para garantizar la seguridad de las presas, pero que aumenta la tensión en las poblaciones situadas aguas abajo.
La emergencia, lejos de disiparse, entra ahora en una fase de vigilancia hidrológica extrema.
Con información de La Razón


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