El ocaso de Sarah Ferguson: seis de sus empresas entran en liquidación

La exduquesa de York enfrenta su crisis más severa tras revelarse vínculos con Jeffrey Epstein y la pérdida de sus activos empresariales y residenciales

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sarah-ferguson-liquidacion-empresas-crisis-financiera-londres|Foto: AFPLa exduquesa de York enfrenta su crisis más severa tras revelarse vínculos con Jeffrey Epstein y la pérdida de sus activos empresariales y residenciales

La resiliencia que Sarah Ferguson ha esgrimido durante décadas como bandera personal parece haber encontrado su límite definitivo. Tras una trayectoria marcada por altibajos extremos, la que fuera un símbolo de carisma en la corona británica atraviesa hoy una "caída libre" institucional y económica.

Según documentos oficiales de Companies House, el registro mercantil del Reino Unido, Ferguson ha iniciado la liquidación de seis de sus empresas, de las cuales figuraba como única directora.

Este movimiento se produce en un contexto de asfixia reputacional tras las últimas filtraciones del caso Epstein, que han dinamitado sus últimos apoyos en el sector privado y benéfico.

La decisión de clausurar estas entidades mercantiles coincide con el escrutinio de las autoridades estadounidenses sobre sus comunicaciones con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.

Los archivos revelan una cercanía comprometedora; mensajes donde la exduquesa se ofrecía "al servicio" de Epstein e incluso bromeaba con propuestas matrimoniales tras la primera condena del magnate en 2008.

Estas revelaciones han provocado un efecto dominó que no solo afecta a su patrimonio, sino que ha forzado su salida de diversas organizaciones no gubernamentales y patronatos que antes presidía.

princesas-beatriz-y-eugenia-hijas-del-exprincipe-andres-y-sarah-ferguson|Foto: Aaron Chown/PAEscándalo Epstein: las hijas de Sarah Ferguson y Andrés bajo escrutinio total

La pérdida de títulos y el desalojo de Windsor

El declive de Ferguson no es un fenómeno aislado, sino que corre en paralelo al de su exmarido, el expríncipe Andrés. El pasado mes de octubre, Sarah perdió formalmente su título de duquesa de York, una distinción que ostentó durante casi 40 años, tras la renuncia de su exesposo a sus honores militares y patrocinios reales.

Esta desvinculación formal de la monarquía se ha materializado también en el ámbito residencial: ambos han sido desalojados recientemente de Royal Lodge, la imponente mansión de 30 habitaciones en el recinto de Windsor que compartían pese a estar divorciados desde 1996.

Escándalos que marcaron una reputación

La trayectoria de Ferguson ha estado salpicada de controversias que los tabloides británicos explotaron con crueldad, desde el apodo "Duquesa de Pork" hasta las polémicas fotos en Saint-Tropez con John Bryan.

Sin embargo, su actual situación difiere de las crisis de los años 90; esta vez no se trata de un desliz ético o estético, sino de una vinculación directa con una trama criminal que la sociedad actual no perdona. Aunque logró una redención parcial bajo el amparo de Isabel II, su presente carece de esa red de seguridad monárquica.

La fragilidad de la redención real

En el contexto de la realeza europea, la gestión de la imagen pública es el activo más valioso de un miembro de la familia real. Cuando los lazos con figuras delictivas trascienden lo anecdótico para entrar en el terreno de la complicidad financiera o personal, la institución suele aplicar un cordón sanitario irreversible para proteger la estabilidad de la Corona, dejando a individuos como Ferguson en un limbo social y económico.

A este complejo escenario financiero se le suma un historial clínico delicado. En menos de un año, Ferguson ha enfrentado un diagnóstico de cáncer de mama y, posteriormente, un melanoma maligno detectado durante su proceso de reconstrucción.

Sin hogar propio tras el desalojo —mientras su exmarido se traslada a la más modesta Marsh Farm— y con sus fuentes de ingresos empresariales clausuradas, la mujer que una vez fue el alma de la corte británica busca hoy un lugar donde aterrizar tras su descenso más estrepitoso.

Con información de La Vanguardia 

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