Un glaciar noruego revela una sandalia romana perdida hace 1.700 años

El deshielo en el Horse Ice Patch de Noruega deja al descubierto un zapato del año 300 d.C. Un hallazgo arqueológico que conecta la moda romana con las cumbres nórdicas
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sandalia-cuero-arqueologia-glaciar-noruega-año-300|Foto: El Confidencial  El deshielo en el Horse Ice Patch de Noruega deja al descubierto un zapato del año 300 d.C. Un hallazgo arqueológico que conecta la moda romana con las cumbres nórdicas
sandalia-cuero-arqueologia-glaciar-noruega-año-300|Foto: El Confidencial El deshielo en el Horse Ice Patch de Noruega deja al descubierto un zapato del año 300 d.C. Un hallazgo arqueológico que conecta la moda romana con las cumbres nórdicas

En las inhóspitas alturas del Horse Ice Patch, en Noruega, el deshielo ha devuelto a la superficie un objeto que los arqueólogos califican de excepcional: una sandalia de cuero del año 300 d.C.

El hallazgo, localizado originalmente por un excursionista y rescatado bajo condiciones climáticas extremas por el programa Secrets of the Ice, confirma que las rutas de alta montaña eran transitadas mucho antes de lo que sugerían las crónicas tradicionales.

La operación de rescate fue una carrera contra la naturaleza. Alertados por el avistamiento de un objeto oscuro entre la nieve, un equipo de especialistas trabajó a contrarreloj durante una jornada épica.

La urgencia no era menor: una tormenta inminente amenazaba con sepultar el rastro bajo capas de hielo fresco, lo que habría condenado al olvido este vestigio de la Edad del Hierro romana por varios siglos más. La recuperación exitosa permite hoy analizar un fragmento de vida cotidiana que ha sobrevivido 1.700 años intacto.

La carbatina: moda imperial en el frío nórdico

El análisis técnico de la pieza ha arrojado datos sorprendentes sobre la sofisticación de sus antiguos dueños. Tras someter el cuero a pruebas de radiocarbono, los expertos dataron su fabricación en torno al siglo IV, un período de intensos intercambios culturales.

Lo que más ha llamado la atención de los investigadores es su diseño, que imita el modelo carbatina, un calzado ligero y abierto muy popular en las provincias del Imperio Romano, pero aparentemente poco apto para el rigor climático de las montañas noruegas a 2.000 metros de altitud.

Vegard Vike, conservador del Museo de Historia Cultural de Oslo, ha liderado una reconstrucción experimental de la sandalia para comprender su funcionalidad.

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Por otro lado, el arqueólogo Espen Finstad reflexionó en Live Science sobre el impacto visual de encontrar este estilo de moda continental en la cumbre de un glaciar: "Es asombroso ver elementos de moda similares a los del continente aquí arriba. Es fácil bromear sobre un turista romano que no comprendía bien el territorio que pisaba", señaló el experto, sugiriendo que la globalización cultural ya existía en la antigüedad.

El emplazamiento del descubrimiento no es casual. El Horse Ice Patch forma parte de una red de pasos de montaña, junto al conocido paso de Lendbreen en las montañas de Jotunheim, que servían como arterias vitales para el comercio y el trasvase de personas entre el interior y la costa noruega.

Hallazgos previos, como esquís de madera de 1.300 años de antigüedad y diversos restos textiles, refuerzan la tesis de que estas cumbres eran zonas de tránsito regular y no barreras infranqueables.

Este descubrimiento se produce en un contexto de emergencia climática global. Si bien el aumento de las temperaturas está permitiendo avances arqueológicos sin precedentes al exponer objetos preservados por milenios, también representa una amenaza directa.

El contacto del cuero con el oxígeno, tras siglos de congelación, acelera una degradación irreversible. Los arqueólogos advierten que nos encontramos en una era dorada, pero efímera, para la recuperación de la memoria material de la humanidad.

La consolidación de las rutas vikingas

Para comprender la importancia de estos pasos, es necesario mirar hacia su evolución posterior. El arqueólogo James Barrett, de la Universidad de Cambridge, sostiene que estos caminos alcanzaron su apogeo alrededor del año 1000.

Durante la Era Vikinga, el comercio en Escandinavia experimentó una explosión de actividad, convirtiendo estos senderos glaciares en rutas de gran movilidad.

La sandalia del año 300 d.C. es, por tanto, el prólogo de una historia de expansión económica que conectaría finalmente al norte de Europa con el resto del mundo medieval.

Con información de El Confidencial 

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