Little St. James: ¿hubo abusos con disfraces de Jesucristo en el templo de Epstein?

Explora los archivos desclasificados de 2026 sobre Little St. James. ¿Se usaron realmente disfraces de Jesucristo en la isla de Epstein o es un mito de redes sociales? Descubre lo que dicen los registros del FBI sobre la infraestructura del abuso
Andy AguilarAndy Aguilar
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Isla de Jeffrey Epstein Investigaciones recientes analizan el uso de la fe y disfraces religiosos como herramientas de control en la red de Jeffrey Epstein

La cronología de Little St. James, la isla privada de Jeffrey Epstein en las Islas Vírgenes, ha pasado de ser un mito de redes sociales a una realidad documentada tras las desclasificaciones de archivos entre 2024 y 2026. Lo que antes se consideraba un refugio de lujo, hoy se entiende como una maquinaria de control diseñada para la impunidad.

Uno de los hallazgos más inquietantes en la infraestructura de la isla es la existencia de instalaciones médicas y odontológicas privadas. Según testimonios de víctimas como Virginia Giuffre, Epstein instaló equipos de última generación con un objetivo perverso: la autonomía total.

Consultorio con doble función estratégica:

  •  Estética coercitiva: Se realizaban tratamientos para que las jóvenes reclutadas fueran más "atractivas" según los estándares de sus captores.
  • Aislamiento absoluto: Al contar con dentistas y médicos privados, se evitaba que las víctimas interactuaran con profesionales externos que pudieran detectar signos de abuso o trata. 

Religión y disfraces 

En plataformas como X (antes Twitter), han circulado narrativas sobre el uso de elementos religiosos en los abusos. Si bien la "espiritualidad" se utilizaba como una herramienta de manipulación —presentando el servicio a Epstein como una "deuda espiritual"—, es necesario separar los hechos de las leyendas urbanas.

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Aunque los documentos del FBI confirman el uso de disfraces, lencería temática y juegos de rol para quebrar la voluntad de las víctimas, el relato específico de una escenificación mesiánica (el disfraz de Jesucristo) no aparece de forma literal en los registros oficiales desclasificados hasta 2026.

No obstante, el abuso psicológico mediante el uso de la fe de las víctimas está plenamente documentado como una táctica de adoctrinamiento.

El edificio de cúpula dorada y rayas azules, popularmente llamado "El templo", ha sido el centro de teorías conspirativas durante años. Las investigaciones recientes del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes han arrojado luz sobre su verdadera naturaleza:

  • Fachada falsa: La puerta principal era una pintura sobre la pared; el acceso real estaba oculto lateralmente.
  • Propósito real: Aunque los planos lo listaban como "pabellón de música", funcionaba como una sala de masajes y gimnasio, siendo el epicentro de agresiones bajo el pretexto de terapias físicas.

Túneles y vigilancia: tecnología del chantaje

Bajo la superficie de Little St. James, la sofisticación del control era casi industrial. Se ha confirmado la existencia de túneles y áreas subterráneas que conectaban la residencia principal con otros puntos de la isla.

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Más allá de las especulaciones sobre celdas secretas, los archivos describen infraestructuras funcionales destinadas al espionaje: salas de servidores vinculadas a un complejo sistema de cámaras de vigilancia. Estas grabaciones, según los investigadores, tenían como fin primordial el chantaje a figuras de alto perfil que visitaban la propiedad.

La revisión de los archivos desclasificados en 2026 confirma que cada estructura en la isla, desde el consultorio dental hasta los almacenes subterráneos, formaba parte de un sistema de tráfico y abuso de menores. Little St. James no era un destino vacacional, sino un entorno de confinamiento diseñado para que el horror permaneciera en la sombra.

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