
El nombre de Ellen DeGeneres en la red de Jeffrey Epstein y el mito del canibalismo
Andy Aguilar
En los últimos días, la red social X (antes Twitter) se ha convertido en el epicentro de una de las teorías de conspiración más extremas de la década. Lo que inició como rumores en foros marginales ha escalado hasta transformarse en una narrativa transmedia que vincula a la presentadora Ellen DeGeneres con acusaciones de canibalismo y rituales oscuros, utilizando como pretexto las desclasificaciones del caso Jeffrey Epstein de este 2026.
Inicio de la especulación
La desinformación no surgió del vacío. Tras la liberación de gigabytes de datos por parte del Departamento de Justicia —que incluyen correos y registros de vuelos—, miles de usuarios se lanzaron a una "cacería de brujas" digital. Aprovechando los sesgos del algoritmo, grupos radicales rescataron conceptos de teorías como el Pizzagate y QAnon para moldear una historia cinematográfica.
La viralidad se disparó mediante tres factores clave:
- Cuentas verificadas: Perfiles con insignias de pago difundieron capturas de pantalla manipuladas que simulaban ser informes del FBI.
- Deepfakes y sátira: Videos alterados con Inteligencia Artificial, que mostraban a la presentadora con rasgos distorsionados, fueron presentados como "evidencia física" por sectores radicales.
- Sesgo de confirmación: La mudanza de DeGeneres al Reino Unido hace meses fue reinterpretada en X como una "huida" judicial, alimentando la narrativa de culpabilidad.
A pesar del ruido digital, los registros oficiales de 2026 arrojan una realidad muy distinta. Aunque el nombre de DeGeneres figura en agendas de contactos debido a su estatus en Hollywood (al igual que el de cientos de empresarios y artistas), no existe ni una sola mención legal al canibalismo o abusos rituales en las miles de páginas publicadas, según medios de comunicación digitales.
La etiqueta de "la caníbal más prolífica" es, en esencia, una fabricación de fan-fiction conspirativo que ha logrado saltar la barrera de la ficción gracias a la falta de moderación y la velocidad de propagación en el ecosistema actual de X.
Desde la cima de Hollywood a la toxicidad laboral
Para entender por qué el público ha sido tan receptivo a estas teorías oscuras, es necesario retroceder al origen de su "caída". La imagen de la "reina de la amabilidad" comenzó a resquebrajarse en 2020, cuando testimonios de su propio equipo denunciaron una cultura laboral tóxica.
Lo que antes eran rumores se confirmó mediante investigaciones de WarnerMedia, revelando un ambiente donde:
- Se prohibía a los empleados mirar a Ellen a los ojos.
- Se despedía a trabajadores por solicitar bajas médicas o asistir a funerales.
- Existían microagresiones racistas y casos de acoso sexual por parte de productores ejecutivos.
Esta desconexión entre su mantra público de "ser amables" y la frialdad de su gestión empresarial creó un terreno fértil para el resentimiento. La audiencia, sintiéndose traicionada por la hipocresía de la estrella, se volvió vulnerable a creer narrativas extremas, por muy infundadas que fueran.
El caso de Ellen DeGeneres en 2026 es un recordatorio de cómo las redes sociales pueden desmantelar la reputación de una figura pública mezclando verdades incómodas (su cultura laboral) con mentiras atroces (canibalismo).
Mientras los verificadores de datos luchan por desmentir los archivos manipulados, la teoría sigue acumulando millones de impresiones, demostrando que, en la era de la posverdad, una narrativa impactante suele viajar más rápido que la evidencia judicial.




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