
EEUU e Israel golpean Irán: escalada bélica tras el fin de Jamenei amenaza crisis global

La operación militar conjunta de Estados Unidos (EEUU) e Israel contra la República Islámica de Irán ha entrado en una fase de expansión regional tras el asesinato del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, el pasado sábado 28 de febrero.
En apenas 72 horas, los bombardeos se han extendido al Líbano y el Mediterráneo, mientras el mercado energético global reacciona con subidas drásticas en el precio del crudo y el gas ante el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La ofensiva coordinada entre Washington y Jerusalén sobre suelo iraní cumple este lunes su tercera jornada de hostilidades, consolidando un escenario de guerra abierta que ya desborda las fronteras persas.
La milicia chiíta Hizbulah ha formalizado su entrada en el conflicto lanzando ataques contra Israel, lo que ha provocado una respuesta inmediata sobre Beirut que deja, por ahora, 31 fallecidos y centenares de heridos en territorio libanés.
El Gabinete de Guerra israelí, liderado por el ministro de Defensa Israel Katz, ha movilizado a 100.000 reservistas para blindar las fronteras con Siria y Líbano, además de reforzar la vigilancia en Gaza y Cisjordania.
La estrategia de Jerusalén es clara: declarar al nuevo liderazgo de Hizbulah, encabezado por Naim Qassem, como "objetivo prioritario".
Mientras tanto, en Teherán, la Media Luna Roja ya contabiliza 555 víctimas mortales, incluyendo los fallecidos en un ataque contra una escuela en el sur del país y el bombardeo en la plaza Nilufar.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha confirmado la baja de tres soldados estadounidenses en la operación, advirtiendo que la campaña militar continuará pese al coste humano.
Por su parte, el régimen iraní ha cerrado cualquier vía de diálogo con Washington, acusando a la administración republicana de sumir a Oriente Medio en un caos absoluto derivado de ambiciones geopolíticas que califican de "ilusorias".
El conflicto ha alcanzado este lunes el Mediterráneo oriental. Un dron de fabricación iraní ha impactado en la base británica de Akrotiri, en Chipre, apenas unas horas después de que el primer ministro Keir Starmer anunciara una mayor implicación del Reino Unido en la coalición contra Teherán.
Aunque los daños han sido menores, el incidente marca una escalada peligrosa que involucra directamente a activos de la OTAN en la zona.
Este estallido bélico se enmarca en la mayor crisis de seguridad en Oriente Medio de las últimas décadas, desencadenada por el ataque de precisión del pasado sábado que acabó con la vida de Ali Jamenei.
La desaparición de la figura que rigió los destinos de Irán durante más de 30 años ha dejado un vacío de poder que el sector militar más radical intenta llenar mediante una contraofensiva total contra los intereses occidentales en el Golfo Pérsico.
Las consecuencias económicas no se han hecho esperar. El estrecho de Ormuz, arteria vital para el comercio energético, se encuentra en una situación de bloqueo virtual.
El precio del barril de Brent ha escalado un 9,88%, situándose por encima de los 80 dólares, mientras que el gas natural se ha disparado casi un 27%.
Gigantes del transporte marítimo como Maersk, MSC y la china Cosco han suspendido sus rutas por la región, una decisión que amenaza con colapsar la cadena de suministro global y elevar la inflación en los mercados europeos.
Con información de La Vanguardia



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