
Laporta arrolla en las urnas y presidirá el Barça hasta 2031

En una jornada electoral que movilizó al 42,34% del censo, el actual presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, logró una victoria incontestable al recabar 32.934 votos, un 68,18% del total.
La candidatura de Víctor Font, que aspiraba a representar la modernización tecnológica y estructural del club, quedó relegada a un distante 29,78% con 14.385 sufragios.
Con este resultado, Laporta no solo valida su gestión de los últimos cinco años, sino que se asegura el mando de la institución hasta el final de la temporada 2030-31, consolidando un proyecto que fía su suerte al éxito del primer equipo masculino y a la culminación del nuevo Spotify Camp Nou.
El despliegue de Laporta durante el domingo fue una exhibición de dominio escénico. Desde primera hora, el candidato a la reelección se instaló en las inmediaciones del estadio, actuando como anfitrión de facto ante el desfile de personalidades.
Mientras Rafael Yuste, presidente de la gestora, mantenía la institucionalidad, Laporta capitalizaba cada fotografía: desde figuras históricas como Jordi Pujol o la familia Cruyff, hasta iconos actuales como Aitana Bonmatí o Sergio Busquets.
Incluso Ernest Urtasun, ministro de Cultura, fue testigo de la capacidad de Laporta para acaparar el foco, una faceta "populista" y magnética que Víctor Font, pese a sus esfuerzos por mostrar cercanía haciendo cola como un socio más, no logró contrarrestar en ningún momento del proceso.
La jornada, que transcurrió entre las carpas del Camp Nou y las sedes de Girona, Lleida, Tarragona y Andorra, tuvo su clímax tras la goleada del equipo ante el Sevilla.
Laporta, siempre atento al termómetro emocional del barcelonismo, no dudó en bajar al césped para celebrar con los jugadores. Imágenes de él botando junto a referentes como Pedri o Ronald Araujo circularon rápidamente, fundiendo el éxito deportivo con su campaña política.
El malestar en el entorno de Font fue evidente ante lo que consideraron una instrumentalización del equipo, pero el impacto visual ya era irreversible para el electorado.
Especialmente relevante fue el papel de Hansi Flick. Aunque el técnico alemán intentó mantener la neutralidad escudándose en el secreto de sumario, su firma de apoyo a Laporta y sus declaraciones posteriores sugirieron una simbiosis total entre banquillo y palco.
Flick llegó a deslizar que su continuidad está intrínsecamente ligada a la figura de Laporta, un mensaje que terminó por decantar a los socios indecisos que priorizan la estabilidad del actual modelo deportivo por encima de las reformas administrativas propuestas por la oposición.
El socio ha preferido el carisma y la gestión de "la pelotita" —en palabras del propio Font— frente a un modelo de gestión más tecnócrata.
La estabilidad del banquillo y la explosión de los jóvenes de La Masía han sido los mejores jefes de campaña para un Laporta que ya es, por derecho propio, el dirigente más influyente de la historia moderna del club.
Víctor Font compareció con apenas la mitad del escrutinio completado para reconocer una derrota "incontestable".
Tras felicitar al presidente electo, Font aprovechó para lanzar un dardo sobre la necesidad de modernizar el proceso electoral, sugiriendo la implementación definitiva del voto por correo.
"Es evidente que los resultados deportivos cuentan mucho", admitió con resignación, señalando que la euforia por el regreso al Camp Nou ha eclipsado las críticas a la transparencia económica que su grupo intentó denunciar.
Con información de El Mundo


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