
Ucrania corta el suministro de gas natural ruso a través de su territorio

Este este miércoles, 1 de enero, Ucrania ha interrumpido el suministro de gas natural ruso a Europa a través de su territorio, una decisión que había advertido que haría los últimos días, según una información proporcionada por el operador gasístico ucraniano.
“A las 7 de la mañana, hora de Kiev, del 1 de enero de 2025, expiró el Acuerdo de Interacción entre GTSOU y Gazprom para los puntos de interconexión física entre los sistemas de transporte de gas de Ucrania y Rusia, de fecha 30 de diciembre de 2019”, dice el comunicado de la operadora.
“En consecuencia, se puso fin al transporte de gas natural desde el punto de entrada de Sudzha en la frontera oriental de Ucrania hasta los puntos de salida en las fronteras occidental y meridional. El Operador GTS ucraniano informó a sus socios internacionales de acuerdo con el procedimiento establecido”, dice el comunicado.
En este sentido, desde el 1 de enero, el sistema de transporte de gas de Ucrania funciona en modo sin tránsito de gas ruso.
El gasoducto Urengoy-Pomary-Uzhgorod, construido en la época soviética, que conecta el gas producido en Siberia con Eslovaquia a través de Ucrania, cierra el suministro definitivamente una vez que Kiev se ha negado a renovar el contrato quinquenal que regulaba ese tránsito.
La situación es más un símbolo del final del dominio ruso sobre el suministro energético a Europa que un problema para el viejo continente. Ya en 2023 esa ruta apenas supuso el paso de 15.000 millones de metros cúbicos (bcm) un 8% de lo que suponía antes de la guerra y lejos del 35% que llegó a transitar en los mejores momentos de la relación entre ambas potencias.
Desde la Unión Europa se descarta que esta decisión implique una escalada en los precios de la energía. Si de algo sirvió el estallido de la guerra fue para que Bruselas pusiera en marcha una estrategia de búsqueda de autosuficiencia energética con el impulso de las renovables y una fuerte diversificación de fuentes de suministro de energías fósiles que ha permitido que Noruega, Estados Unidos o Qatar, entre otros, suplan lo que antes solo llegaba de Rusia.
Pero, que no suponga un problema generalizado no significa que la situación no genere tensiones locales.
En concreto, el impacto se sentirá especialmente en Austria, Hungría y Eslovaquia, para los que la ruta de tránsito ucraniana satisfizo el 65% de la demanda de gas en 2023, según los últimos datos de la Agencia Internacional de la Energía.
Tres países que se han opuesto al cierre por el impacto económico que les supondrá perder el acceso al gas barato ruso que ahora solo podrá llegar a través de los gasoductos Blue Stream y TurkStream que conectan Turquía con Hungría bajo el Mar Negro, pero con mucha menos capacidad.
El Instituto Bruegel calcula que Rusia perderá unos 6.500 millones de dólares anuales por este cierre. De momento, Gazprom, la empresa pública de gas ruso ya ha reportado una pérdida neta de 7.000 millones de dólares en 2023, su primera pérdida anual desde 1999.
Ucrania también se verá afectada, ya que el 0,5% de su PIB se lo proporcionaba ese contrato de tránsito y además se expone a que esa infraestructura, intocable hasta ahora por Rusia, sea nuevo objetivo militar.
Con información de La Vanguardia





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