Investigación reveló la identidad del artista Banksy

Expertos y artistas anónimos advierten que perder el misterio podría afectar tanto la producción como el valor comercial de su obra
Cultura y OcioYusmary CocciaYusmary Coccia

Una investigación de Reuters reveló la identidad tras el seudónimo más famoso del graffiti: Banksy. Según lo expuesto, el autor sería Robin Gunningham, un hombre de mediana edad, con gafas y originario de Bristol, Inglaterra. Aunque el tabloide Mail on Sunday ya había insinuado este nombre en 2008, la confirmación periodística ha sacudido al mundo artístico y reabierto el debate sobre el valor del anonimato en la creación.

Fiel a su estilo, el artista no ha confirmado ni desmentido la información. Sus representantes no respondieron a las solicitudes de comentarios, y el creador mantiene un perfil bajo mientras la noticia da la vuelta al mundo. Sin embargo, la pregunta que ahora flota en galerías y casas de subastas es cómo afectará esta revelación a su obra y, sobre todo, a su valor comercial.

Para muchos, Banksy era más que un artista: era un mito. Nico Epstein, consultor artístico y docente en Christie’s, expresó a CNN su decepción ante el fin del misterio. “Quería que el recuerdo del artista anónimo siguiera vivo. Banksy es un superhéroe para mucha gente. La gente quiere creer en ese cuento de hadas y ahora se ha terminado”, lamentó. El consultor señaló que la revelación de que Banksy es “un viejo tipo blanco de Bristol” le resta neutralidad y atractivo.

El anonimato no es un capricho en el arte callejero, sino una herramienta. Como señaló Nico Epstein, para Banksy comenzó como una necesidad práctica para evitar ser detectado por las fuerzas del orden. Pero con el tiempo, la máscara se convirtió en parte esencial de su narrativa.

Otros artistas que aún permanecen en el anonimato defienden esta elección como un acto de libertad creativa. Jerkface, un reconocido artista callejero de Nueva York, explicó a CNN que “la gente que aprecia a estos artistas no quiere saber quién está detrás de la máscara. Arruina el misterio”. Comparó la revelación de la identidad de Banksy con “decirle a alguien que la lucha libre no es real. Ya lo saben. No están buscando una prueba detallada”.

Por su parte, el artista detrás de la cuenta Hey Reilly, identificado solo como Reilly, definió el anonimato como “una herramienta de libertad creativa” y una “postura antimoderna” frente a la obligación de exponer el rostro en las redes sociales. “Al despojarse de la identidad personal, la obra adquiere una resonancia más universal”, afirmó.

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La incógnita ahora es el impacto económico. Las obras de Banksy alcanzan cifras de hasta 25,4 millones de dólares por Love is in the Bin en 2021. Sin embargo, Nico Epstein sugiere que el valor de su arte ya estaba en declive y que la pérdida del anonimato podría acelerar esa caída. “La gran pregunta es si seguirá siendo capaz de hacer obras interesantes ahora que ha quedado al descubierto”, señaló, citando sus icónicas piezas en Ucrania o Cisjordania como trabajos que dependían del velo de secreto.

No todos los casos de anonimato roto terminan mal. Nico recordó a Jean-Michel Basquiat (SAMO) o KAWS (Brian Donnelly), quienes lograron trascender sus identidades secretas. Pero advierte que esos son la excepción.

El anonimato ha sido una constante en la historia cultural. Desde las hermanas Brontë publicando bajo seudónimos masculinos hasta la escritora italiana Elena Ferrante, cuyo verdadero nombre sigue sin confirmarse a pesar de vender millones de libros. En la música, Sia o Daft Punk convirtieron la invisibilidad en marca registrada. Incluso J.K. Rowling probó el seudónimo Robert Galbraith para liberarse “del bombo y las expectativas”.

Friendred Peng, profesor en la Universidad de Artes de Londres, reflexionó sobre la atracción del anonimato y concluyó que “en una cultura en la que la identidad a menudo enmarca la interpretación, eliminarla permite que la obra se experimente sin sesgos. Pero cuando se rompe, la obra puede volver a anclarse al contexto personal, reduciendo su universalidad”.

 

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