Alcaraz vence al agotamiento y a Zverev: jugará su primera final australiana

Carlos Alcaraz alcanza su primera final del Abierto de Australia tras una épica victoria en cinco sets ante Zverev. El murciano superó calambres y vómitos

Actualidad Agencias
carlos-alcaraz-celebra-victoria-zverev-final-australia-2026|Foto: EFE/EPA/Joel Carrett
carlos-alcaraz-celebra-victoria-zverev-final-australia-2026|Foto: EFE/EPA/Joel CarrettCarlos Alcaraz alcanza su primera final del Abierto de Australia tras una épica victoria en cinco sets ante Zverev. El murciano superó calambres y vómitos

Carlos Alcaraz ha vuelto a demostrar que su tenis no tiene límites, ni siquiera cuando su propio cuerpo parece dictar lo contrario. En una exhibición de coraje que ya forma parte de la mística del Open de Australia, el murciano derrotó a Alexander Zverev por 6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5.

Tras cinco horas y 26 minutos de una batalla extenuante que rozó lo dramático, el español se cita con la historia el próximo domingo, donde buscará completar su particular colección de Grand Slams ante el vencedor del duelo entre Jannik Sinner y Novak Djokovic.

La Rod Laver Arena fue testigo de una metamorfosis física y mental. Alcaraz, que dominaba con solvencia los dos primeros sets, sufrió un colapso repentino en el tercer parcial. Los vómitos en pista y los calambres punzantes redujeron su movilidad a la mínima expresión, permitiendo que un Zverev más entero físicamente forzara la remontada.

"Tengo calambres hasta el último pelo de la cabeza", llegó a confesar el murciano a su banquillo en los momentos de máxima zozobra, mientras su entrenador, Samu López, intentaba mantenerlo a flote con consignas de calma y resistencia.

La victoria no solo se cimentó en el talento, sino en una resistencia psicológica casi inaudita a sus 22 años. Tras ser asistido por los fisioterapeutas y recibir las quejas del alemán —quien cuestionó ante la juez de silla si los calambres debían recibir atención médica—, Alcaraz se vio abocado a un quinto set que parecía una condena.

Sin embargo, el joven prodigio decidió que su destino no estaba escrito. "Lo he logrado creyendo. Tienes que creer en ti mismo sin importar cuánto te esté costando", declaró un exultante Alcaraz al finalizar el encuentro, subrayando que puso "el corazón" cuando las piernas ya no respondían.

carlos-alcaraz-celebracion-semifinales-open-australia-rod-laver-arena|Foto: ASAlcaraz alcanza las semifinales en Australia y lanza un aviso a Zverev

Este triunfo supone la séptima victoria del español en sus trece enfrentamientos contra Zverev y, lo más relevante, le abre las puertas de su primera final en Melbourne.

El camino del murciano hasta estas semifinales había sido impecable, sin ceder un solo set, hasta que el muro físico y la tenacidad del alemán pusieron a prueba su madurez. Alcaraz supo sufrir en la incertidumbre, estirando cada músculo y buscando el acomodo en una pista que por momentos pareció devorarlo.

Históricamente, el Abierto de Australia ha sido el territorio más esquivo para los tenistas españoles, con la excepción de las gestas de Rafael Nadal. Carlos Alcaraz, heredero natural de esa garra competitiva, busca ahora inscribir su nombre en el palmarés del torneo oceánico.

De conseguirlo, el domingo alcanzaría su séptimo título de Grand Slam, consolidando una precocidad que desafía toda lógica estadística y confirmando que su fe es, a día de hoy, el activo más valioso del circuito ATP.

La resurrección en el parcial definitivo, tras perder el servicio de entrada con una doble falta, fue el acto final de un milagro deportivo.

Alcaraz recuperó la movilidad y la frescura en el momento justo, quebrando la resistencia de un Zverev que terminó resignado ante la fe inquebrantable del número uno. El domingo, Melbourne coronará a un nuevo campeón o confirmará una hegemonía, pero lo que nadie podrá olvidar es la tarde en la que Carlos Alcaraz venció al dolor para abrazar su propia leyenda.

Con información de EFE 

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