Andrés de Inglaterra bajo sospecha: Masajes y viajes pagados con dinero público

Antiguos trabajadores del Gobierno británico rompen el silencio sobre el uso irregular de recursos estatales por parte del exduque de York
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exprincipe-andres-inglaterra-revelaciones-fondos-publicos-masajes|Foto: Getty Images
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La integridad financiera de la Corona británica vuelve a estar bajo el escrutinio público tras una serie de revelaciones demoledoras.

Antiguos funcionarios del Reino Unido han detallado cómo el expríncipe Andrés utilizó recursos de los contribuyentes para costear servicios personales y desplazamientos de lujo bajo un esquema de escasa transparencia.

Estas prácticas, que habrían tenido lugar durante su etapa como enviado comercial del país, incluían gastos tan banales como sesiones de masajes y viajes de alto standing, financiados íntegramente por el erario público.

Según testimonios recogidos por la cadena BBC, la conducta del aristócrata generó una profunda alarma entre los trabajadores encargados de supervisar los presupuestos estatales.

Uno de los altos funcionarios retirados recordó una visita oficial a Oriente Medio en la que se le exigió que el dinero público cubriera facturas de carácter estrictamente personal.

"Pensé que eso estaba mal... Dije que no debíamos pagarlos, pero al final lo pagamos de todos modos", declaró el testigo, subrayando la impunidad con la que se gestionaban estos recursos.

La magnitud del gasto ha sorprendido incluso a quienes estaban acostumbrados a los protocolos de la monarquía. Los registros mencionan pagos desorbitados por vuelos privados, habitaciones de hotel de gran lujo y el mantenimiento de un séquito numeroso cuya factura recaía sobre el Estado.

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"Era como si no fuera dinero real, como si no estuvieran gastando nada de su propio dinero", señaló otro exfuncionario, describiendo una cultura de derroche que chocaba frontalmente con las políticas de austeridad del Gobierno.

En el contexto de la monarquía europea actual, el control sobre los fondos públicos se ha vuelto una cuestión de supervivencia institucional. En España, por ejemplo, la fiscalización de la Casa Real ha sido un tema central de la agenda política en la última década.

Este paralelismo resalta la gravedad de las acusaciones contra Andrés, quien parece haber operado bajo un sistema de privilegios que evitaba cualquier auditoría externa rigurosa sobre sus gastos diarios y diplomáticos.

Este escándalo financiero se produce en el momento de mayor debilidad para el exduque. Su reciente detención el pasado 19 de febrero, en el marco de una investigación por presunta filtración de información sensible a la red de Jeffrey Epstein, ha terminado por sepultar su imagen.

Las autoridades investigan si su posición como enviado comercial fue utilizada para favorecer negocios ilícitos de Epstein y la captación de víctimas, una sospecha que, sumada al uso indebido de fondos públicos, deja a Andrés en una posición judicial y social crítica.

Mientras la investigación sobre los vínculos con Epstein continúa, las revelaciones sobre el uso del dinero del contribuyente para pagar "masajes y viajes" actúan como el golpe de gracia a su prestigio.

Los testimonios de los funcionarios no solo exponen una conducta individual reprochable, sino que obligan al Gobierno británico a revisar los protocolos de supervisión financiera de la familia real, demostrando que, incluso para un príncipe, el dinero público debe tener un destino justificado y transparente.

Con información de 20minutos 

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