
La leyenda de Ed Gein: El asesino que inspiró a Hitchcock y al cine del terror
Yusmary Coccia
El nombre de Ed Gein puede no ser el más reconocido en la lista de asesinos en serie, pero su historia y hechos son de los más influyentes en la cultura popular. Ahora, Netflix llevó su vida a la pantalla con "Monstruo: La historia de Ed Gein", la tercera entrega de la aclamada serie antológica de Ryan Murphy, cuyos episodios ya están disponibles en la plataforma.
Protagonizada por Charlie Hunnam, esta nueva temporada se sumerge en la mente y los crímenes de Edward Gein, el "monstruo" de Plainfield, Wisconsin, cuyos actos en la década de 1950 sentaron las bases para algunos de los personajes más icónicos del terror cinematográfico. Si Norman Bates tiene una relación enfermiza con su madre en Psicosis, si Leatherface aterroriza con su motosierra en La matanza de Texas y si Buffalo Bill cose abrigos con piel humana en El silencio de los inocentes, es porque antes existió Ed Gein.
La serie se sitúa en la granja de Plainfield donde Gein, nacido en 1906, fue criado en un ambiente disfuncional y opresivo. Su padre era alcohólico y violento, y su madre, Augusta (interpretada por Laurie Metcalf en la serie), lo aisló del mundo con un discurso religioso extremo. Tras la muerte de su padre, su hermano Henry y, finalmente, su madre, Gein quedó solo, sumido en la reclusión y la quietud, hasta que su conducta psicopática aflora.
A diferencia de otros asesinos, la infamia de Gein no radica en un alto número de víctimas, sino en el tratamiento post mórtem que daba a los cuerpos. Su mundo de horror fue descubierto en noviembre de 1957, cuando la policía, investigando la desaparición de la ferretera Bernice Worden, allanó su hogar.
Lo que encontraron superó cualquier pesadilla. El cuerpo de Worden apareció colgado de los tobillos, decapitado y eviscerado. Pero eso era solo el principio. La casa era un caos, salvo por el cuarto perfectamente preservado de su madre. Los investigadores hallaron objetos fabricados con restos humanos: cráneos convertidos en ceniceros y tazas, pantallas de lámparas de piel curtida, un cinturón de pezones femeninos, un "traje de mujer" confeccionado íntegramente con piel humana y hasta una caja de zapatos con nueve vulvas conservadas. Este último hallazgo, junto al "traje", llevó a los investigadores a teorizar que Gein intentaba, literalmente, "meterse" en el cuerpo de su madre fallecida.
Gein confesó haber asesinado solo a dos mujeres: Bernice Worden y Mary Hogan, una tabernera desaparecida en 1954, de cuya cara había hecho una máscara. Sin embargo, también admitió haber profanado numerosas tumbas de mujeres que se parecían a su madre, desenterrando sus cuerpos para llevar a cabo sus rituales en la soledad de su granja.
Declarado no culpable por razón de locura, Gein pasó el resto de su vida en instituciones psiquiátricas, donde murió en 1984 a los 77 años.
"Monstruo: La historia de Ed Gein" no solo narra los crímenes, sino que explora la psicología detrás de ellos y el impacto que tuvieron. El reparto incluye a Tom Hollander en el papel del legendario director Alfred Hitchcock, cuyo filme Psicosis (1960) se basó directamente de los horrores revelados en Plainfield.
Con este lanzamiento, Ryan Murphy continúa su exploración de las figuras más oscuras de la historia reciente de Estados Unidos, tras las temporadas dedicadas a Jeffrey Dahmer y los hermanos Menéndez.





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