
Un nuevo informe de Eurostat revela cuáles son los países más desiguales de Europa
Según las últimas cifras de Eurostat sobre las condiciones de vida, en la UE hay 94,6 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, es decir, el 21,4% de su población. Las cifras apenas han mejorado desde 2022, cuando la tasa era del 21,6%.
El conjunto de datos identifica 19 regiones del bloque en las que la tasa de población en riesgo de pobreza o exclusión social supera el 35%, muchas de ellas en Bulgaria, el suroeste de Grecia, el sur de España y el sur de Italia; también se incluyen la región belga de Bruselas y el cantón más meridional de Suiza, el Tesino donde la cuota subió más de un 10 % desde 2020.
El territorio con el nivel más alto de desigualdad es el departamento francés de Guayana (60,3 %), seguido de la región meridional italiana de Calabria (48,6 %), el sureste de Rumanía (45,3 %) y otra región italiana, Campania (44,4 %).
En aproximadamente la mitad de los países de la UE, los niños representan la categoría con mayor índice de individuos en riesgo de pobreza o exclusión social. Eurostat también examinó los coeficientes de desigualdad en términos de renta disponible por habitante.
Bulgaria encabeza la lista de la UE con el mayor coeficiente de desigualdad (37,2), seguida de Lituania (35,7), Letonia (34,0), Portugal (33,7), Malta (33,0), Estonia (31,8) y Grecia (31,8)
Sin embargo, si consideramos también los países no pertenecientes a la UE, la nación con mayor índice de desigualdad de ingresos es Turquía (44,2).
El problema del turismo masivo en Venecia no es reciente; se remonta a varias décadas y está estrechamente ligado a la transformación global del sector turístico. Desde mediados del siglo XX, la ciudad comenzó a experimentar un crecimiento exponencial en la llegada de visitantes, impulsado por la democratización de los viajes y, más recientemente, por las plataformas digitales que facilitan estancias cortas.
Este fenómeno ha convertido a Venecia en un destino icónico, pero también en un ejemplo de los riesgos que implica la saturación turística para ciudades históricas.
La presión sobre la infraestructura urbana y el patrimonio cultural ha generado consecuencias profundas: pérdida de población residente, encarecimiento del coste de vida y sustitución del comercio tradicional por negocios orientados exclusivamente al turismo.
A ello se suma la vulnerabilidad ambiental de la ciudad, que enfrenta un doble desafío: la erosión provocada por el tránsito constante y el impacto del cambio climático, con mareas altas cada vez más frecuentes que amenazan su habitabilidad.
Con información de Euronews



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