El museo Tate de Londres devolverá un cuadro de Henry Gibbs a herederos judíos

El cuadro “Eneas y su familia huyendo de Troya en llamas” será entregado a los descendientes de Samuel Hartveld, un coleccionista judío y dueño original de la obra que fue forzado a huir de los nazis

Cultura y OcioYusmary CocciaYusmary Coccia
"Eneas y su familia huyendo de Troya en llamas" de Henry Gibbs. Foto: Galería Británica de Tate.
"Eneas y su familia huyendo de Troya en llamas" de Henry Gibbs. Foto: Galería Británica de Tate.

En un gesto que retoma los esfuerzos globales por reparar los crímenes del Holocausto, el Gobierno británico ordenó la devolución de una pintura del siglo XVII expoliada por los nazis, a sus legítimos herederos.

Se trata de Eneas y su familia huyendo de Troya en llamas (1654), del artista inglés Henry Gibbs, que permanecía en los almacenes de la Tate Gallery de Londres desde su adquisición en 1994.

La obra, valorada en cientos de miles de euros, pertenecía originalmente a Samuel Hartveld, un coleccionista judío que escapó de la persecución nazi abandonando Amberes en 1940 y perdió gran parte de su patrimonio en el proceso.  

La pintura, que ilustra el pasaje mitológico en el que Eneas escapa de Troya con su familia mientras la ciudad arde, adquiere un simbolismo especial al conocer la historia de Hartveld. El coleccionista y su esposa lograron huir a tiempo de la invasión alemana, pero su valiosa colección de arte, biblioteca y posesiones fueron confiscadas por las fuerzas nazis en un acto de saqueo sistemático contra las propiedades judías

El cuadro reapareció décadas después en el mercado del arte y fue adquirido por la Tate en 1994 a la galería Jan de Maere de Bruselas. Sin embargo, su pasado no salió a la luz hasta mayo de 2023, cuando los bisnietos de Hartveld presentaron una reclamación formal respaldada por documentos históricos.  

Sello cilíndrico de la Civilización del Valle del Indo en el Museo de Louvre|Foto:ALFGRN / Wikimedia CommonsOfrecen más de 900.000 euros a quien descifre una enigmática escritura de más de 5.000 años

El caso fue analizado por el Comité Asesor de Expoliación del Reino Unido, un organismo independiente creado en 2000 para investigar denuncias relacionadas con el arte robado durante el Holocausto. Tras meses de investigación, el comité determinó que la obra fue sustraída en un claro acto de "persecución racial" y recomendó su restitución inmediata.  

"Las pruebas demuestran que Hartveld fue despojado de sus bienes debido a su origen judío y no existe justificación alguna para que una institución pública británica conserve una obra adquirida en tales circunstancias", declaró el comité en su informe final.  

Los herederos de Hartveld, radicados actualmente en Estados Unidos e Israel, emitieron un comunicado conjunto agradeciendo la decisión: "Esta restitución no solo devuelve a nuestra familia una parte de su historia, sino que también honra la memoria de Samuel, quien perdió casi todo por el simple hecho de ser judío".  

Por su parte, María Balshaw, directora de la Tate, reconoció que, aunque en su momento se realizaron investigaciones de procedencia, "faltaban piezas clave del rompecabezas. Hoy estamos orgullosos de corregir este error histórico", añadió.  

Chris Bryant, ministro de Arte británico, calificó el fallo como "un acto de justicia incontestable" y recordó que el Reino Unido sigue comprometido con los principios de la Conferencia de Washington de 1998, que insta a identificar y restituir el arte expoliado por los nazis.  

El caso contrasta con la negativa de museos británicos como el British Museum o el Victoria & Albert a devolver obras reclamadas por países que sufrieron el colonialismo, como los mármoles del Partenón o el tesoro de Maqdala.

Mientras la ley británica permite desde 2009 la restitución de bienes vinculados al Holocausto, otras normativas protegen a las instituciones de ceder piezas adquiridas en la época colonial.  

Esta devolución se enmarca en un movimiento global que ha ganado fuerza en los últimos años. Solo en 2023, museos de Francia, Alemania y Países Bajos restituyeron decenas de obras a familias judías.

Sin embargo, muchos casos siguen pendientes, como el del cuadro Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia (1897) de Camille Pissarro, reclamado por los herederos de Lilly Cassirer al Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid desde hace dos décadas.  

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